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jueves, 22 de abril de 2021

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En casa, una vivienda de madera sin agua, ni desagüe, y con una conexión clandestina de luz, no hay computadoras, ni laptops, ni tablets. Solo un viejo televisor, donde a veces se puede ver el programa educativo “Aprendo en casa”

A sus ocho años, Esteban Quispe -ojos rasgados, bajito y pelo lacio- canta el abecedario como un trabalenguas bien aprendido. “A-be-ce-de-efe-ge-hache-i-jota-ka”, dice sin soltar la respiración y continúa con las demás letras hasta concluir con “te-u-vechica-vedoble-equis-igriega-zeta”. “Es facilito”, se ufana porque ha acabado en menos de diez segundos.

El problema. acepta el mayor de dos hermanos, estudiante de tercer grado de primaria- es juntar esas vocales y consonantes en palabras. Escribirlas y, peor aún, leerlas. Esteban, como millones de niños en Perú y el mundo, ha pasado todo el último año, desde que comenzó la pandemia, llevando clases virtuales.

“Recién estoy aprendiendo a acomodar las letras, es muy difícil…No sé qué me pasa, pero no puedo”.


La Contraloría General de la República, entre agosto de 2020 y enero de 2021, realizó una supervisión a la estrategia “Aprendo en Casa” del Ministerio de Educación (Minedu) y encontró que más de la tercera parte de los alumnos de secundaria de colegios públicos de 17 regiones no habían logrado obtener la nota mínima satisfactoria.

La institución concluyó que el 43% de los alumnos de secundaria fueron aprobados y el 32% no logró obtener la nota mínima satisfactoria.

La Defensoría del Pueblo maneja otros datos más recientes. “Cuando el Minedu anunció que el primer mes de clases sería a distancia la Defensoría empezó una supervisión a 116 Unidades de Gestión Educativa Local en todo Perú. Advertimos, que los materiales educativos se estaban repartiendo con retraso en algunos lugares y en otros el personal docente todavía no había sido asignado por completo”.

Jaime Saavedra, director global de Educación del Banco Mundial y exministro de Educación de Perú, piensa en los planes de contingencia. “Si no se puede abrir un colegio la pregunta es ¿en cuántas semanas más? Lo que no podemos decir es ‘alguna vez’”, sostiene. “Tiene que haber un sentido de urgencia para repotenciar la educación a distancia”.

Hace unos días, el 12 de abril, la Asamblea Nacional de Regiones expresó su rechazo a volver a las clases presenciales. Las condiciones sanitarias y de bioseguridad en los servicios educativos, afirmaban, todavía no son las propicias. Para los gobiernos regionales la segunda ola de la Covid-19 tampoco es una buena señal para apoyar el encuentro en las aulas.

Un estudiante de su edad ya debería escribir, leer y comprender sin problemas. Esta etapa del aprendizaje es sumamente importante. Santiago Cueto, investigador principal de Grade y PhD en Psicología Educacional, lo explica con una metáfora. “Es como construir un edificio, los primeros años de la primaria son los cimientos nos dice. Si estos no son buenos, después será difícil construir algo sólido encima de ellos”.


Lorenza nos dice “En el último año, durante la pandemia, su rendimiento ha empeorado por las clases a distancia debido a la pandemia. En casa, una vivienda de madera sin agua, ni desagüe, y con una conexión clandestina de luz, no hay computadoras, ni laptops, ni tablets. Solo un viejo televisor, donde a veces se puede ver el programa educativo “Aprendo en casa” Lorenza solo gana algunos soles como ayudante del comedor popular y su marido es un mototaxista.

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